LA INQUISICION
La persecución de la homosexualidad por la Iglesia Católica fue
constante a lo largo de la Edad Media, si bien la sodomía era una acusación
útil que a veces se unía, y no siempre se distinguía, de la de herejía, lo que
hace francamente difícil cualquier análisis. Los procesos más sonados, como el
ataque contra los templarios, acusados de entregarse a prácticas homosexuales y
heréticas, son todos sospechosos y promovidos por razones políticas. En
circunstancias normales los nobles y privilegiados rara vez eran acusados de
esta clase de delitos, que recaían casi enteramente sobre personas poco importantes
y de las que tenemos pocos datos.
Durante los siglos V al XVIII, la tortura y la pena capital,
generalmente en la hoguera, eran los suplicios a los que se condenaba en la
mayor parte de Europa a los homosexuales. La Santa Inquisición de la Iglesia
Católica no se diferencia mucho, en su persecución de la homosexualidad, de lo
que era corriente en casi todas partes, y es culpable de la tortura y muerte de
innumerables personas acusadas del denominado pecado nefando.
Aún se conservan expresiones en el lenguaje (en idiomas diversos) que
hacen referencia a la quema en la hoguera de los homosexuales: que en italiano
significa ‘maricón’ y también ‘hinojo’ (porque se envolvía a la persona en
hojas de hinojo para retardar su agonía entre las llamas); aunque existe una
opinión errónea (teñida de homofobia) de que la acepción insultante es moderna
y proviene del término caer de hinojos o arrodillarse (para realizar sexo
oral). Pero en italiano, rodilla es gnocchi, y no pinochito; fagot, que en
inglés actual significa ‘maricón’, pero que en el pasado quería decir ‘haz de
leña’, y se relaciona con la leña con que los homosexuales eran quemados vivos
hasta morir por su pecado contra natura.
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